LOS ESTADOS DE ÁNIMO EN LA POLÍTICA

INTRODUCCIÓN

Los seres humanos nos constituimos como tales en nuestra corporalidad, en nuestra emocionalidad y en nuestra capacidad de lenguaje.

Los fenómenos emocionales han estado escurriéndose durante un largo periodo de tiempo en nuestra sociedad.

Para comprender la acción humana debemos prestar cuidadosa atención a nuestra vida emocional. Nuestras emociones son determinantes básicas de lo que podamos o no lograr en los dominios del trabajo, aprendizaje, sociabilidad, espiritualidad, etc. Nuestra vida emocional es un factor crucial en cada esfera de la acción humana.

Cuando hablamos de emociones podemos señalar las circunstancias particulares que las generan. Podemos identificar los acontecimientos que gatillan las emociones. Si esos acontecimientos desaparecen, normalmente las emociones que los acompañaban también desaparecen. Las emociones son específicas y reactivas. Los acontecimientos las preceden. Al referirnos a las emociones, a menudo estamos observando la forma en que la acción (o determinados eventos) modifican nuestro horizonte de posibilidades.

La relación entre un acontecimiento y la emoción no deja de tener importancia.

“Si queremos entender una determinada emoción, es importante remitirla al acontecimiento desencadenante.”

Cuando hablamos de estados de ánimo, nos referimos a una emocionalidad que no remite necesariamente a condiciones específicas y que, por lo tanto, normalmente no los podemos relacionar con acontecimientos determinados. Los estados de ánimo viven en el trasfondo desde el cual actuamos.

Los seres humanos siempre estamos en algún estado de ánimo que, comúnmente, no elegimos ni controlamos – simplemente nos encontramos en él. Una vez que estamos en un determinado estado de ánimo, nos comportamos dentro de los parámetros que tal estado de ánimo especifica en nosotros.

En la medida en que la emocionalidad condiciona el actuar, condiciona igualmente la manera como somos mientras estamos en él. Los estados de ánimo normalmente se adelantan a nosotros. Cando los observamos, ya estamos sumergidos en ellos.

Existe una estrecha relación entre emociones y estados de ánimo. Por un lado, lo que empezó como una emoción ligada a un determinado acontecimiento, puede a menudo convertirse en un estado de ánimo si permanece con la persona el tiempo suficiente y se traslada al trasfondo desde el cual ella actúa. Esto pasa normalmente con los acontecimientos importantes.

Los seres humanos, dondequiera que estén, dondequiera que habiten, están siempre inmersos en determinados estados de ánimo. No hay forma en que podamos evitar encontrarnos en alguno y mirar la vida desde fuera de algún tipo de estado emocional, cualquiera que éste sea. Los estados de ánimo son constitutivos de la existencia humana. Un estado de ánimo define un espacio de acciones posibles.

Las emociones y los estados de ánimo son predisposiciones para la acción. Desde la más temprana infancia aprendemos de esta conexión entre estados emocionales y la acción. Cuando éramos niños, aprendimos rápidamente a verificar el estado de ánimo en que se encontraban nuestros padres antes de pedirles algo o de darles la noticia sobre esa mala nota obtenida en la escuela. Si estimábamos que nuestros padres estaban de mal humor (estado anímico negativo), por ejemplo, postergábamos el momento en que les contaríamos que habíamos derramado tinta en la cama o postergábamos el pedirles permiso para ir a esquiar el próximo fin de semana. Al hacer esto, reconocíamos que las acciones que seguirían como consecuencia de entablar esa conversación con ellos serían muy diferentes según el estado de ánimo (estado emocional) en que se encontrasen.

Los estados de ánimo no sólo condicionan las acciones posibles o no posibles a realizar. También condicionan la forma en que efectuaremos esas acciones. Cuando queremos coordinar una acción con otra persona debemos preguntarnos si el estado de ánimo de esa persona es conducente o no a la proyectada acción.

El estado de ánimo predominante no sólo determinará qué se podría lograr de esa conversación, sino, a un nivel más básico, va a condicionar la forma en que las personas escuchen lo que se dice.

Nuestros estados de ánimo son como lentes a través de los cuales observamos el futuro. Los diferentes estados de ánimo son diferentes aperturas hacia el futuro.

Del mismo modo, nuestros estados de ánimo conforman el mundo en que vivimos. Los seres humanos no se relacionan con su entorno natural y social tal como éste es, objetivamente. No sabemos cómo éste es “realmente”, sólo sabemos cómo es para nosotros, según nuestras inquietudes y el estado de ánimo en que estemos. Cada estado de ánimo trae consigo un mundo propio. Nuestro mundo reside en el estado de ánimo en que estemos. Si cambia el estado de ánimo, el mundo también cambiará con él.

CORPORALIDAD Y LENGUAJE

Una vez descritos, de manera muy básica, en qué consisten las emociones y los estados de ánimo (estados emocionales) voy a entrar a valorar dos elementos principales: la corporalidad y el lenguaje.

Todos podemos admitir que siempre estamos en una u otra postura física (de hecho, no podemos evitarlo). Esta postura física se relaciona con el estado emocional en que nos encontramos. La conexión entre nuestras posturas corporales y nuestra vida emocional es tan fuerte que podemos darnos cuenta del estado de ánimo de una persona por el mero hecho de observar la postura de su cuerpo. También podemos predecir las posturas físicas que adoptarán las personas si sabemos en qué estado emocional se encuentran.

Cuando cambian nuestros estados de ánimo, comúnmente también lo hacen nuestras posturas corporales.

Nuestras posturas físicas no son inocentes. Cada vez que adoptamos una cierta postura física delatamos una forma particular de ser, la forma en que nos ubicamos en el mundo – la forma en que nos paramos y movemos en el mundo, denota la forma en que enfrentamos el mundo.

Seguro que todos recordamos el gesto de elevar una ceja y cerrar levemente el ojo izquierdo de nuestro presidente del Gobierno, y actual presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy.

hqdefault

¿Cuál es el estado emocional de Mariano cuando realiza este gesto? No es un gesto que realice en todas sus intervenciones. De hecho, sólo las lleva a cabo cuando habla sobre un tema incómodo, en el que se compromete su reputación, o la de su partido.

Esta misma semana le hemos podido ver en una entrevista en Telecinco, dónde era cuestionado por el periodista Pedro Piqueras, entre otros muchos temas, sobre la caja B de su partido, y su presunta relación con Bárcenas. En ese momento ese “tic” en su ojo izquierdo se acentúo.

Un tic facial es un espasmo repetitivo que a menudo involucra los ojos y los músculos de la cara. Empeoran con la ansiedad, la fatiga y el estrés. Por lo tanto, podemos concluir que este gesto se reproduce y multiplica cuando Mariano está bajo presión y sufre estrés. No quiero entrar a valorar los motivos de esta ansiedad. Simplemente reflejarlo para demostrar que podemos detectar ciertos estados anímicos por la postura corporal, o por algunos gestos faciales.

Al igual que sucede con nuestra corporalidad, dependiendo del estado de ánimo en que nos encontremos, nuestras conversaciones son diferentes – hablamos y escuchamos de forma diferente. Esto nos permite descubrir el estado de ánimo en que se encuentran las personas, examinando sus conversaciones. Cada conversación trae con ella su propio estado de ánimo. Las conversaciones tampoco son emocionalmente inocentes. Una conversación es siempre una combinación de dos factores básicos – lenguaje y emociones.

Para entablar una conversación, el lenguaje y las emociones deben estar equilibrados. Existe un principio básico de coherencia entre ellos. No podemos seleccionar al azar una secuencia de actos lingüísticos y agregar a ellos, también al azar, cualquier emoción que encontremos a mano.

Es habitual que veamos en televisión a ciertos periodistas que muestran de manera constante un estado emocional tenso y agresivo, que oyen lo que se les dice, pero no lo escuchan.

Un claro ejemplo, no el único, es Eduardo Inda. Cuando una persona está en un estado anímico como el anteriormente mencionado, simplemente no escucha. Oye lo que le dicen, pero no lo procesa. Da igual el mensaje que se le dé, porque su respuesta se basa únicamente en sus juicios y creencias anteriores a la conversación.

eduardo-inda

Un estado emocional tenso y lleno de prejuicios nos lleva a interrumpir continuamente las interlocuciones de aquellos que no comparten rigurosamente nuestra verdad. Del mismo modo, nos sentimos ofendidos y atacados cuando somos nosotros los interrumpidos. Justificamos nuestras interrupciones afirmando que nuestro interlocutor miente, y que debemos decir la verdad. Criticamos que nos interrumpan argumentando que de esta manera no nos es posible explicarnos de manera clara y correcta.

Del mismo modo, observamos estos comportamientos en cualquier pleno donde se juntan varios grupos parlamentarios diferentes. El estado anímico de los miembros políticos no es de tranquilidad y aceptación, sino que es un estado defensivo y de rechazo. Así, observamos cuando es el partido propio quien habla, sea lo que sea lo que se diga, se aplaude y se jalea y, por supuesto, no se interrumpe. Del mismo modo, cuando es el partido opositor el que habla, se abuchea y no se escucha sino que, nuevamente, tan sólo se oye el mensaje.

Como dije anteriormente, nuestro estado anímico no sólo condiciona nuestras acciones futuras, sino que condiciona de manera definitiva el modo en el que escuchamos.

En cualquier tipo de conversaciones, es un acto indispensable el conseguir un contexto adecuado a la conversación, esto es, conseguir un estado anímico favorable para que el fin de dicha conversación sea posible. Esto “debería” una máxima en las reuniones parlamentarias donde el fin, en el mayor número de ellos, es el llegar a un consenso. ¿De qué manera va a ser posible un consenso sobre el tema que sea cuando simplemente oigo lo que me dicen ,pero no lo escucho? No prestamos atención, simplemente percibimos los sonidos, las palabras, pero no traducimos el mensaje, ya que nuestra mente está ocupada en preparar la respuesta futura que vamos a dar para anular lo que se nos está comunicando.

Podemos producir diferentes estados de ánimo en las personas al hablarles de un ismo tema en formas diferentes.

La existencia de esta relación entre lenguaje y emociones no es un asunto trivial. Por el contrario, es debido a que esta relación existe que surge la más interesante posibilidad de intervenir en el diseño de nuestros estados de ánimo. Es aquí donde la capacidad de lograr maestría en dar forma a los estados de ánimo nuestros y de los demás alcanza su punto máximo.

Los grandes seductores, operen éstos en el ámbito del amor, la política, las ventas, la religión, la pedagogía, etc., son todas personas que saben del poder del lenguaje para modificar las emociones y, en consecuencia, para redefinir lo posible. Saben que todo intercambio lingüístico opera dentro de un contexto emocional que condiciona la eficacia de la comunicación, como saben también que cualquiera sea el contexto emocional original, éste puede ser transformado como resultado de la misma comunicación. Lo que era posible en el momento de iniciarse una conversación no es necesariamente lo mismo al momento de terminar la conversación.

Nuestras conversaciones pueden ser una herramienta fundamental para cambiar los estados de ánimo de otras personas y al hacerlo abre nuevos dominios de acción.

Los estados de ánimo son altamente contagiosos y si estamos entre gente en estados de ánimo muy negativos debemos esperar que pronto estemos nosotros mismos también en un estado de ánimo negativo. Más aún, nuestros estados de ánimo individuales siempre se originan dentro del estado de ánimo social, más amplio, de nuestra comunidad y de nuestro tiempo. Es interesante destacar como los estados de ánimo individuales en Estados Unidos se hicieron más sombríos durante el período en que el país se vio involucrado en la Guerra del Golfo Pérsico, en 1991.

¿Cuál pensáis que es el estado de ánimo individual más común en este momento histórico de nuestro país, España? ¿Cuál es el estado de ánimo social actual? ¿Cuál es el estado de ánimo individual más fácil contagioso en estos momentos para todos y cada uno de nosotros?

Las comunidades determinan el estado de ánimo de los individuos que pertenecen a ellas, pero los individuos también determinan el estado de ánimo de sus comunidades. La capacidad de un individuo para determinar el estado de ánimo de una comunidad es una de las habilidades importantes que asociamos al liderazgo. Los líderes, entre otras cosas, son los diseñadores de los estados de ánimo de sus comunidades. Son los que generan nuevos horizontes de posibilidades para sus comunidades y las nuevas acciones que se hacen posibles.

¿Cómo actúa una sociedad, o comunidad, que está sumida en un estado emocional de miedo? El miedo tiene un efecto paralizador con respecto a las acciones que podemos tomar, y también sobre nuestra capacidad de toma de decisiones. Vemos como históricamente, partidos políticos y medios de comunicación, han utilizado la emoción del miedo para sumir a la población en un estado anímico de sumisión y de no protesta.

Los estados de ánimo sociales no son una excentricidad. Son un componente fundamental de nuestro modo de vida y de la calidad de nuestras vidas. Los estados de ánimo sociales determinan el horizonte de posibles acciones de la gente y, por lo tanto, constituyen un factor importante en la predicción de lo que pueden o no lograr.

Napoleón escribió que “en la guerra, la moral vale las tres cuartas partes; el equilibrio entre la fuerza de los individuos y de los materiales sólo valen la cuarta parte restante.”

Se pueden movilizar políticamente los estados de ánimo sociales y convertirlos en fuerzas históricas importantes. El poder de Hitler fue construido, en su mayor parte, capitalizando el profundo resentimiento con que quedó el pueblo alemán después de la firma del Tratado de Versalles al finalizar la Primera Guerra Mundial.

Los revolucionarios de los más variados colores siempre han reconocido la importancia de los estados de ánimo del pueblo. El poder que ellos alcancen reside principalmente en su capacidad para movilizar esos estados de ánimo en su propio favor.

Pablo Iglesias conoce esto muy bien. Sin poder confirmarlo, me atrevería a decir que Pablo se ha formado de manera específica para liderar un partido nuevo que utiliza de manera muy eficaz el estado emocional social que muestra España en los últimos años. Me atrevería a decir que ha recibido clases de oratoria, de interpretación y hasta de control de emociones.

iglesias-valencia

Es de reconocer la manera que tiene de mantener la serenidad en una entrevista directa donde se le está atacando de manera continua por parte de varios “periodistas”. La oratoria que utiliza también es destacable y suele utilizar un vocabulario correcto.

No entro a valorar la ética o validez de este partido, del mismo modo que no lo hago de ningún otro. Utilizo a Pablo Iglesias como ejemplo de líder político que utiliza los estados anímicos sociales y la oratoria para hacer llegar su mensaje.

En los dos partidos tradicionales de nuestro país observamos cómo sus miembros más antiguos hacen caso omiso de estas premisas de emocionalidad y oratoria. Tan sólo algunos de los nuevos miembros están demostrando tener algo de formación al respecto, y muestran un interés consciente en estos dos elementos.

En mi opinión, todos los individuos que se dedican a la política deberían recibir formación en estos campos: corporalidad, lenguaje, y control de emociones y de estados de ánimo.

Serían más capaces de hacer llegar el mensaje que realmente quieren hacernos llegar, detectarían eficazmente los momentos adecuados para ello, y ganarían credibilidad en los mensajes.

“La mayor parte de nuestras conversaciones nos generan problemas porque hablamos sólo de lo que pensamos y no de lo que sentimos” – Mario Alonso Puig

Jesús Sánchez-Camacho

image001

(Ensayo basado y realizado sobre el libro “Ontología del Lenguaje” de Rafael Echeverría)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s