Milano’16: Lo que la razón no entiende

Quizás este blog no es el sitio idóneo para escribir este artículo, pero he sentido la necesidad de intentar expresar con palabras escritas lo que mi corazón siente en estos momentos.

Abrí este blog con el único de fin de invitar a la reflexión de cada uno de los que me leéis, con los temas del coaching, la educación y el deporte como conectores. El coaching forma parte ya de mi vida en todos sus aspectos, tanto en el profesional como en el laboral. El deporte tiene la mayor carga sobre el tipo de persona que soy hoy en día. Y la educación es una de mis convicciones.

Recuerdo como durante mi infancia toda mi familia, madridistas acérrimos, me regalaban equipaciones, balones y demás artículos con el fin de que me uniera al club de las, hasta entonces, 6 copas de Europa. Lo que no recuerdo tan bien fue el día exacto en el que llegué a casa y dije que era del Atlético de Madrid. En una clase de 20 alumnos, dónde tan sólo 3 no éramos del equipo merengue, ser colchonero nos aseguraba una infancia al menos “entretenida”.

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Recuerdo mi primera vez en el estadio Vicente Calderón, con 7 años. Mis lágrimas al verlo por fuera, mis latidos al verlo por dentro. Mi madre estaba alucinada al ver como sabía exactamente desde las alturas quien era cada jugador.

“El corazón tiene razones que la razón no entiende.” – Blaise Pascal

Desde muy pequeño decidí que mi corazón siempre valdría más que mi razón. Decidí que seguir los impulsos del corazón provoca muchos malos momentos, muchas lecciones, pero muy pocos arrepentimientos. Aún sigo sin saber que me hizo ser del Atleti, pero jamás dejaré de estar agradecido.
Ser del Atleti es algo especial, va más allá del fútbol. Es una manera de vivir, una manera de amar, una manera de sentir y una manera de llorar.
Jamás le debatiré a un seguidor del Real Madrid o del Barça que para ellos su equipo sea el mejor del mundo. Y tampoco debatiré que para mí el Atleti sea el club de mis amores, porque los amores son ciegos, y cuando son amores de toda la vida, nada los rompe.

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Alguien dijo hace mucho tiempo que para defender algo, hay que odiar lo contrario. La vida, sin embargo, me ha dado muestras de que para amar algo, tan sólo hay que amarlo. Así, con el corazón. Y para que se dé un verdadero amor, no hay cabida para ningún tipo de odio. Mis felicitaciones al Real Madrid por su victoria.

“El corazón no sabe cómo rendirse, porque no sabe cómo mentir” – Gregory David Roberts

El viaje a Milán ha sido duro. Una derrota difícil de digerir. El deporte, igual que la vida, no entiende de justicia. Ni de méritos. Entiende de situaciones y de actitudes. Por eso este viaje ha servido para reafirmar mis convicciones. Para volver a llorar de impotencia unos minutos, y para seguir llorando de orgullo durante unas horas.

La vida es constancia. El deporte es valor. Mi padre me dijo hace años que el deporte tan sólo refleja lo que somos en la vida. El deporte puede llegar a ser un sentimiento. Y yo vivo mis sentimientos al máximo. Milán fue duro, pero el Atleti volverá. Volverá a ser un latido conjunto de miles de persona durante cada partido. Jugadores, entrenadores y afición.

Hace años el Ché Guevara pronunció estas palabras: ‘La única lucha que se pierde es la que se abandona’. Que el Atleti no se rinda. Esto no es una lucha. Esto es simplemente la vida.

 

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 Jesús Sánchez-Camacho Matilla

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