La Delgada Línea Roja

La vida está separada “peligrosamente” por delgadas líneas rojas (por ponerles un color) que separan lo correcto y beneficioso de lo descortés y perjudicial.

Muchas veces cometemos la “osadía” de querer llegar hasta el límite, de querer deslizarnos sobre esa línea como si fuéramos una serpiente sin cascabel, para no hacer ruido. Y cuando lo logramos, todo va perfecto, conseguimos lo que queremos y alcanzamos nuestros objetivos. Pero, ¿qué sucede cuando no mido correctamente mi comportamiento? La intención es buena, sí, pero cruzar ciertas líneas pueden hacernos daño emocionalmente sin haberlo buscado intencionadamente.

Este artículo trata especialmente sobre una línea muy difícil de calibrar en demasiadas ocasiones. ¿Dónde está esa línea roja que separa la autoconfianza y el amor propio de la arrogancia y la prepotencia? ¿Sabemos realmente qué es cada cosa? ¿Nos damos cuenta de lo que nuestros indicadores internos nos dicen cada vez que nos acercamos a esa línea?

¿Qué es la autoconfianza? Es la seguridad, fuerza y convicción que sientes para lograr determinados objetivos y superar obstáculos en tu vida. Lo cual significa que crees en ti mismo, en lo que emprendes y te desenvuelves satisfactoriamente en los diferentes ámbitos sociales.

Amor-Propio

Consigue que tus pensamientos positivos permanezcan siempre por encima de los negativos, como si fueran aceite sobre agua. Ponle pasión a tu vida, a tus actividades, a tus sueños. Cumple los objetivos que te pones a corto plazo. No dejes de aprender, de entrenar, de mejorar.

¿Qué es el amor propio? Es la actitud de reconocerte como un ser único que merece lo mejor, amar y ser amado. La felicidad es el norte de tu brújula, y tus actos van encaminados hacia ella.

“Cada uno tiene que luchar para ser el mejor, pero sin los demás, es imposible” – Pep Guardiola

Como podéis observar, tanto la autoconfianza como el amor propio ensalzan nuestro valor y nuestro poder en el mundo como seres individuales. Nos proporcionan motivación y determinación para conseguir nuestros objetivos. Son ese “aprieta los dientes, respira hondo y sigue” que nos decimos a nosotros mismos cuando algo va mal. Son nuestro Pepito Grillo, nuestra buena conciencia.

“Lo que me hace feliz cuando termina todo es saber que he hecho todo lo que he podido y, que si he perdido, he perdido” – Rafael Nadal 

¿Qué es la arrogancia? Es sentir un orgullo excesivo sobre tu persona exigiendo un reconocimiento desmedido, creyéndote con derecho a tener privilegios sobre los demás. El arrogante se atribuye una importancia desmedida basada en su autoimagen. Por lo tanto, actúa en consonancia con esa autoimagen distorsionada de sí mismo y se genera derechos propios sobre los demás. El arrogante está en su propio camino de destrucción. Deriva en el complejo de superioridad.

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¿Qué es la prepotencia? Suele asociarse a la soberbia. El sujeto prepotente tiene una excesiva valoración de sí mismo; en otras palabras, se siente superior a los demás. Por eso no duda en tratar de imponerse por la fuerza (ya sea física o simbólica), convencido de que el resto de la gente debe someterse a su voluntad.

“Me silban por ser rico, por ser guapo, por ser un gran jugador; las personas tienen envidia de mí, no tiene otra explicación” – Cristiano Ronaldo 

Al contrario que lo que sucede con la autoconfianza y el amor propio, la arrogancia y la prepotencia siempre nos comparan a los demás, y en esa comparación siempre estamos en un lugar más elevado que los demás. Nos provocan un menosprecio por los demás y por los que no piensan como nosotros ni nos muestran su apoyo. Son esa envidia disfrazada de blanco que nos dice “eso lo merezco yo más que tú, y te lo voy a quitar como sea”. Son las botas de punta de acero con las que pisamos y obviamos a los demás.

“La prepotencia te hace fuerte por un día…la humildad te hace fuerte para siempre”

“Por eso mírate al espejo, quiérete por encima de todo, porque nadie merece que tu felicidad desaparezca porque te hayas dependizado a ella. Tú eres la única persona en el mundo que nunca se separará de ti, así que valórate. Y después observa a los demás. Todos tienen sus guerras internas. Todos recorren sus caminos pedregosos, a veces descalzos, y todos tienen el mismo derecho que tú por alcanzar su destino. Así que estudia, entrena, practica y mejora. Da lo mejor de ti mismo, porque es lo único que depende únicamente de ti. No te permitas arrepentirte una vez haya terminado todo, porque ese arrepentimiento es demasiado duradero en el tiempo. Recuerda lo fina que es esa línea que separa a nuestro ego de nuestra confianza. Respeta a los demás, a tus compañeros, y a tus rivales. Respeta tus derrotas y vívelas como parte del camino hacia tus victorias. Empatía y autoconfianza como valores en la vida, la educación, el deporte. Coaching como medio para conseguir el equilibrio emocional, tanto en los momentos de victoria como en los de caída.”
– Jesús Sánchez-Camacho Matilla

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