FOCUS

Ya he escrito con anterioridad sobre la importancia de tener los objetivos claros.

Este artículo podría ser perfectamente la continuación de otro que llamé “Actitud GPS”. En él expliqué lo que significa saber reorientarse cuando en el camino hacia nuestro objetivo aparecen señales de prohibido o se derrumba algún obstáculo en medio de la carretera.

En otro artículo llamado “La Paciencia en la Educación” hablé sobre la importancia de enseñar a nuestros alumnos a ser pacientes y a gestionar esa espera.

Bien. En éste voy a hablar de lo que significa centrarse en una acción que nos va a llevar a ese objetivo deseado.

“Focus”, en inglés, significa “enfocar”, centrarse en algo, concentrarse. La capacidad de concentración es diferente en cada persona pero, al igual que con otras muchas cosas referentes a la personalidad, se puede aprender y mejorar.

“Para reducir lo infinito a lo finito, lo inasequible a lo humanamente real, no hay más que un camino: la concentración” – Théophile Gautier

Hay veces que somos “capaces” de centrar nuestra atención, en medio de un tremendo alboroto, en lo que la pareja que hay más alejada de nosotros está contándose. Otras veces, sin embargo, no somos “capaces” de leer 3 líneas y enterarnos de lo que dice nuestro libro de historia, a pesar de estar en el más absoluto de los silencios.

“La facultad de recuperar voluntariamente, una y otra vez, la atención errante, se halla en la raíz misma del juicio, el carácter y la voluntad” – William James

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Distraerse no sería el mayor de los problemas a la hora de conseguir lo que queremos. Sí que lo sería el no darse cuenta de que efectivamente, hemos perdido la concentración. Cuando adviertas que tu mente se ha distraído, llévala de nuevo a su objeto de concentración. Detectar ese momento preciso en que nuestra mente empieza a divagar es complicado. La era moderna no ayuda demasiado a mantener la concentración debido a la cantidad de señales instantáneas y continuas que nos llegan: mensajes de whatsapp, emails, notificaciones en el móvil, llamadas telefónicas, etc. Pero a su vez, son una oportunidad de trabajar nuestra atención en lo que de verdad queremos. ¿Eres capaz de ponerte a estudiar en la biblioteca y dejar el móvil apagado o, al menos, en silencio? Cuando estás en una reunión y recibes 3 mensajes continuados al whatsapp, ¿eres “capaz” de mantener la atención en tu interlocutor o sientes la necesidad imperiosa de mirar tu móvil y ello hace que tu atención inicial en la conversación se desvanezca?

“Si uno fracasa en las cosas importantes, es porque no tiene grandes ambiciones. La concentración, el interés; eso es lo que importa. Las aptitudes aparecen, las herramientas se forjan por sí solas” – Ian Fleming 

Pongamos un ejemplo, simple, quizás hasta absurdo, pero sencillo de entender. Imaginad que vuestra ambición en la vida es hacer arder un trozo de papel. Sería muy sencillo si tuviéramos un mechero, una cerilla, o si pudiéramos lanzarlo al fuego. Pero nada de eso es posible, porque nos encontramos en medio del desierto y lo único que tenemos con nosotros es ese pequeño trozo de papel. De repente encontramos una lupa semienterrada, algo arañada. Decidimos utilizar la lupa como mechero, y la ponemos enfocando al trozo de papel para que la luz del sol se concentre en un punto fijo. El cristal está tan arañado, que los rayos de sol parecen difuminarse en lugar de concentrarse en un sólo punto. Estamos “concentrados” en esa actividad, pero pronto nos invade el aburrimiento. Vemos como un camello se acerca y cogemos una piedra que hay a nuestro lado para lanzarla cerca y que no se acerque demasiado. Al hacer esto, hemos movido la lupa, por lo que la concentración de la luz ha desaparecido por unos segundos. Suficientes para que el papel “descanse”.

“El apresuramiento es padre del fracaso” – Herodoto de Helicarnaso

Volvemos a acerca el cristal al papel, pero después de un rato, miramos el cristal, y empezamos a pensar que está demasiado arañado como para hacer arder esa hoja que está junto a nosotros, así que decidimos dejarlo por imposible, y nos ponemos a pensar en otro método que nos acerque a nuestro objetivo inicial. Y al hacerlo, no nos damos cuenta de que el papel estaba a punto de arder.

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“La concentración es la raíz de todas las capacidades del hombre” – Bruce Lee

“La mayoría de la gente fracasa por abandonar antes de tiempo; por no ser consciente de lo cerca que estaba de conseguir su objetivo. Cuando sabemos el camino hacia el éxito y abandonamos antes de tiempo, fracasamos. Tenemos las herramientas a nuestra disposición, pero en ocasiones no sabemos gestionar los tiempos de espera. Cuando estamos concentrados de verdad en algo, perdemos la noción del tiempo y, por consiguiente, la posibilidad de que la ansiedad o la impaciencia irrumpa en nuestra actividad. Motivación, dedicación y, sobre todo, determinación. Tres palabras que por sí solas dicen mucho pero que unidas, lo dicen todo.”
– Jesús Sánchez-Camacho Matilla

 

 

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