“Sin apenas esfuerzo”

“2o ideas y trucos para adelgazar sin esfuerzo”
“10 maneras fáciles para ponerse fuerte sin esfuerzo”

Éstas son sólo dos de los muchos títulos que circulan por internet y por las portadas de algunas revistas que están al alcance de cualquier persona (sí, sin esfuerzo).

¿Qué tienen esas dos palabras que hacen que la gente se detenga a leer aquello de lo que hablan? SIN ESFUERZO. ¿Qué significa realmente el esfuerzo? ¿Por qué la gente busca conseguir unos objetivos haciendo lo menos posible?

“El éxito depende del esfuerzo” – Sófocles (498 a.C.-406 a.C.)

En física, denominamos esfuerzo a la fuerza que aplicamos contra algún impulso o resistencia para contrarrestarlo o revertirlo. Así mismo, llamamos esfuerzo a la energía o el vigor que se pone en la realización de algo, venciendo obstáculos.
El esfuerzo es también una virtud del ánimo, relacionada con el empeño que ponemos en la consecución de un objetivo.
Por tanto el esfuerzo requiere de valores como la constancia, la disciplina, la confianza, y la esperanza en la meta que nos marcamos.

“El esfuerzo es fundamental para lograr metas difíciles, ya que éstas requieren paciencia, valor y mucha energía por nuestra parte.”

Asume que cuando buscas conseguir algo sin ningún esfuerzo, en realidad no lo deseas lo suficiente. La motivación que cada persona pueda tener o, en su defecto, generar, es la gasolina que tendrá para que arda su energía y la aplique en la consecución de sus metas. Esa aplicación energética la llamamos esfuerzo. El deseo humano es la mayor motivación que tenemos, ya bien sea provocado por la recompensa que obtendremos al lograrlo, o por la mera satisfacción de realizar la tarea. Esa motivación, tan personal y particular, es la que provoca que una persona se esfuerce lo necesario mientras que otra afirme desesperadamente que no puede conseguirlo porque “cuesta mucho trabajo”. ¿Son más capaces unos que otros? Sinceramente, pienso que no. En mi opinión, unos han encontrado la motivación necesaria, la correcta, mientras que los otros dicen haberla encontrado, pero en realidad no es así. Piensa que te hizo desear conseguir eso que te propusiste, y para lo que no tuviste constancia. Valóralo y sitúalo en tu escala de prioridades. Hazlo incluso gráficamente, sobre un papel, que tus ojos perciban en qué lugar se sitúa. Cierra los ojos y calcula si merece algo de sacrificio conseguirlo, o no. Pero no dudes. No te engañes.

“No. No lo intentes. Hazlo, o no lo hagas, pero no lo intentes.” – Yoda

Si deseas algo de verdad, si algo es de verdad importante para ti, el esfuerzo se convierte en hábito, y el hábito en tu vida.

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“Las cosas conseguidas sin esfuerzo también se disfrutan. Pero aquellas que han requerido de un esfuerzo previo por nuestra parte se disfrutan aún más. Además, cuando no nos esforzamos, no estamos provocando ningún cambio a nuestro favor, por lo que estamos haciendo lo que podemos para que las posibilidades de éxito aumenten. Estamos dejando todo al azar de lo que nos rodea, una mala práctica en la vida, no solo para conseguir algo, sino para gestionar nuestra propio destino. No todo esfuerzo tiene su recompensa, pero sí que todo esfuerzo lleva consigo un aprendizaje que nos facilitará el esfuerzo futuro. Unas veces se gana, y otras se aprende. Caerse y levantarse. Ser resiliente. ESFORZARSE es parte de la vida, fomenta nuestro crecimiento y nuestro valor personal.”
– Jesús Sánchez-Camacho Matilla

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